Corazón a corazón: Tango “estilo saludable”.
Descripción de la publicación.


Corazón a corazón: Tango “estilo saludable”.
Ps. Lucio Chendo.
Introducción
El baile del tango, una expresión artística arraigada en la cultura argentina, ha trascendido las fronteras de la mera danza para convertirse en una forma de terapia que impacta tanto en el plano físico como en el emocional. Este artículo se propone explorar la rica historia del tango, sus distintos estilos y cómo estos elementos convergen en la terapia tanguera. A medida que no adentremos en este análisis, se revelará cómo el tango se ha transformado en una herramienta terapéutica efectiva, priorizando aspectos específicos que contribuyen al bienestar integral de quienes lo practican.
Antecedentes Históricos
Para comprender la conexión entre el tango y la terapia, es esencial examinar sus antecedentes históricos. El tango emergió en las últimas décadas del siglo XIX en los barrios marginales de Buenos Aires, siendo inicialmente una expresión de los sectores sociales más desfavorecidos. Su evolución es un testimonio de la diversidad cultural y la fusión de influencias que caracterizan a Argentina. Desde la milonga hasta el tango canción, el baile ha sido moldeado por las experiencias de inmigrantes europeos, africanos y criollos.
Los clubes nocturnos y los bares de la época fueron testigos del nacimiento de este género que, a pesar de sus humildes comienzos, pronto se trasladó a salones elegantes y teatros, conquistando a diversas clases sociales. Este tránsito social del tango revela su capacidad para conectar a personas de diferentes estratos, una característica fundamental que se explora en la terapia tanguera.
Desarrollo: Procesos de Aclimatación y Descendencia
Esta breve introducción y recorrido histórico por los orígenes del tango nos sitúa someramente acerca del devenir que fue aconteciendo hasta constituir al tango como una danza local (rioplatense). Siguiendo la propuesta de Mastrolorenzo, H (2022) para determinar los orígenes de una danza resulta conveniente considerar que su surgimiento no es producto de un “acto mágico y descontextualizado”, sino que es necesario establecer los nexos que guarda esta danza con danzas que la precedieron y propone que en ese proceso de constitución es posible determinar la matriz en la cual se inscriben. Para ello, va a proponer dos conceptos que particularmente resultan de interés y utilidad para la realización del presente trabajo; Mastrolorenzo (2022) nos habla en principio de “aclimatación” de las danzas, entendida como las variaciones que imponen los grupos sociales a las especies bailadas y/o las variaciones que imponen los cambios geográficos o ámbitos (incluyo en su definición) en los que se desenvuelven. Las transformaciones que imponen este último tipo de variaciones, se vinculan con cambios de tipo “normativos” dados por los parámetros protocolares presentes en esos ámbitos en los cuales la danza se introduce, ya que esos cambios son motivados de manera intencional o razonada por un “representante” de ese ámbito en el cual será practicada. Por otro lugar, en las variaciones promovidas por otro “grupo social” los cambios no responden a pautas intencionadas, sino que hay mayor variabilidad en tanto los sujetos que integran ese grupo van provocando espontáneamente modificaciones favoreciendo una mayor variación coreográfica.
En esos largos procesos de aclimatación las danzas van transitando lentamente sus transformaciones que irán dando una nueva fisonomía como consecuencia de la acción impuesta por el contexto geográfico y las características que expresan psicológicamente la personalidad del grupo social al cual pertenecen, lo que puede dar como resultado “nuevas especies” y/o “descendencias”. En este último tipo, una misma especie puedo incorporar, sufrir variantes que dan como resultado lo que podríamos denominar “híbridos”. Podemos ver que el baile del tango al comenzar a transitar los ámbitos de la salud (Consultorios, geriátricos, centros de día, centros de rehabilitación, clínicas, ONG, Asociaciones promotoras de la salud, etc.) y al ser introducido por un nuevo grupo social poseedor de cierta experticia y/o profesionales de la salud (médicos, neurólogos, cardiólogos, psicólogos, kinesiólogos, fonoaudiólogos, psiquiatras, etc.) fue produciendo cambios y variaciones que dieron como resultado un nuevo estilo de tango: el “estilo saludable” que es el que se baila y se practica en los talleres de Tangoterapia.
En consonancia con lo desarrollado, para poder entender los cambios que hicieron del baile del tango una propuesta terapéutica es interesante señalar como lo propone Carozzi, M. (2015) los usos y sentidos sociales del baile que son plasmados en la interacción de los diferentes grupos que lo practican; particularmente tomando al baile del tango nos permite ver, analizar y comprender a través del cuerpo en movimiento los conflictos, las negociaciones y el sentido de aquello que se expresa sobre las interacciones sociales que habitan en ese sujeto que se moviliza y baila, al ritmo del tango. La autora enfatiza la importancia de analizar el movimiento del cuerpo que baila como una forma de lenguaje que se articula con lo que el sujeto pueda o no expresar verbalmente. Desde este punto de vista, superando la acinestesia (Carozzi), la Tangoterapia cuenta con recursos para favorecer el aprendizaje, la autopercepción y la sociabilización de quien padece.
Orígenes de la Tangoterapia
Tango y salud, un encuentro azaroso
Uno de los orígenes del uso del baile del tango para la salud nació producto de un encuentro fortuito en un ámbito no menos sorprendente; en el año 1999 la Sociedad de distribuidores de diarios, revistas y afines realizo una reunión de la que participaron importantes figuras nacionales (argentinas) entre las que se encontraban el Dr. René Favaloro reconocido cardiólogo argentino y un reconocido maestro del tango Héctor Mayoral, ese encuentro iba a tener gran trascendencia para que la danza del tango comenzara a modificar su “espacio geográfico” y se traslade al ámbito de la salud.
Producto de la charla que mantuvieron ambas figuras, nació el interés de Mayoral por conocer si era posible mejorar la salud bailando tango, hecho que consulto al Dr. Favaloro, esa pregunta movilizo al Dr. quien se mostró profundamente interesado a tal punto que contacto a Mayoral con sus colaboradores y encomendó al especialista en prevención, ejercicio y rehabilitación cardiovascular Dr. Roberto Peidro a realizar una investigación para determinar cómo reacciona el corazón cuando una persona baila tango. Con la colaboración de Héctor Mayoral y Elsa María emprendieron los trabajos pioneros que comenzarían a identificar los beneficios del baile del tango para la salud. Comenzó un minucioso trabajo de investigación con observaciones en las milongas para identificar en vivo los movimientos que desarrollaban los bailarines, se establecieron: características y selección de los bailarines sobre los que se realizarían las mediciones de los indicadores de salud relevantes; pasos a ejecutar; selección de temas musicales y orquestas, y tipo de baile (tango y milonga). Los resultados de la experiencia pusieron de manifiesto que bailar tango mejora la salud de quien lo baila.
A los pocos años de dar a conocer la “Fundación Favaloro” los resultados obtenidos, recibieron resultados de una investigación similar que se había realizado en una universidad de Montreal (Canadá), “McGuill University”, por el equipo de la fisioterapeuta Dr. Patricia McKinley el cual había utilizado el baile del tango para mejorar la salud de las personas mayores de la comunidad de Montreal; este trabajo confirmaba los resultados obtenidos por el equipo del Dr. Peidro y ampliaba el campo de aplicación en este caso personas mayores (75 años promedio) en las cuales el baile frecuente del tango mejoro el equilibrio, motricidad fina, coordinación y la socialización. Estos descubrimientos favorecieron el interés de más profesionales de la salud y grupos sociales de población con alguna enfermedad, patología o riesgo a incluir el baile del tango como una manera de mejorar la salud.
Nacimiento de la Tangoterapia. “… ¡Cerca, Rosario siempre estuvo cerca!!”
En el año 2006 el Dr. Federico Trossero, psiquiatra y psicoanalista, publica su libro “Tango Terapia. Una propuesta para el encuentro con uno mismo y con el otro”, en cual presenta de manera sistematizada sus experiencias utilizando el tango como terapia. Define a la Tangoterapia como “…un sistema integrado de elementos propios del tango-es decir, su baile, su poesía y su música, su cultura, su filosofía, sus códigos y simbolismos- que sobre la base de promover vivencias motivadoras, nos acerca al conocimiento del psiquismo profundo, permitiendo elaboraciones diagnósticas, terapéuticas y de investigación”.
Comienza un sostenido proceso de divulgación y aplicación de la Tangoterapia en gran parte del país y del mundo, hecho que motiva la realización en 2007 de la “Primera Jornada Internacional de Tangoterapia” en la ciudad de Rosario, co-organizada por la “Asociación civil y cultural sentimiento Tango” y la “Universidad Abierta Interamericana – Sede Rosario”. Esta experiencia precursora significo que en el 2008 se realice en Rosario el “Primer Congreso Internacional de Tangoterapia”, para intercambiar experiencias en las cuales se utiliza el tango con fines terapéuticos, que continúan realizándose periódicamente en distintas sedes hasta la actualidad.
A través del tango se pueden tratar enfermedades
La práctica del baile de tango además de ser recreativo es terapéutico; es una danza que favorece la salud emocional y mental, ayuda a liberar miedos y descubrir conflictos, lo cual nos lleva a afirmar la metáfora: tango es como la Vida.
La tangoterapia busca por medio del contacto con el otro alcanzar el bienestar integral, no se enfoca en aprender pasos o movimientos sino en tener conciencia de lo que se hace con el cuerpo, escuchando al otro y liberando las emociones para alcanzar un mayor autoconocimiento; en el aquí y ahora ser protagonistas y levantar la autoestima. Trabaja la intensidad y profundidad de las emociones que despierta cuando se escuchan las notas de un tango y se baila, esta acción terapéutica demostrada en diferentes estudios científicos sobre diferentes dolencias y enfermedades ha hecho que extienda su aplicación en la mayoría de los países de América latina y del resto del mundo (Rusia, Francia, Italia, Alemania, Japón, Turquía, etc.).
El uso del baile del tango en talleres de tangoterapia favorece el autoconocimiento ayuda a descubrirse a uno mismo aumentando la autoestima y la confianza en las propias capacidades, promoviendo la integración mental y del cuerpo, es un diálogo corporal, es un canalizador de los sentimientos, cada movimiento y puesta en escena refleja el estado de ánimo de la psiquis, manifestando, a través de la actitud, la calidad del movimiento y los gestos los conflictos y dificultades que el sujeto se encuentra atravesando, revelando quien es y como interactúa con el otro y/o con el grupo, permitiendo a su vez, liberarse de antiguos miedos, prejuicios y tensiones acercándolo así a sus "emociones auténticas", mejorando las relaciones interpersonales y construyendo un vínculo con alguien que no se conoce, aprendiendo a registrar los mensajes corporales, haciendo necesaria la confianza en el otro y ser tolerante. Al ser una danza de improvisación carente de coreografía predeterminada, ejercita la creatividad y facilita la resolución de situaciones nuevas. Esto es muy útil para trabajar en trastorno de ansiedad, ya que la persona debe tolerar el hecho de no saber que viene y aprender a esperar.
El abrazo cerrado propone una relación íntima y respetuosa, donde se van conjugando miradas y roce de piel, favoreciendo la sensibilidad, promueve la empatía en especial cuando los bailarines cambian de rol, este intercambio hace que se utilicen los dos hemisferios cerebrales, uno para guiar y otro para dejarse llevar, ejercitando la coordinación y el movimiento, en personas con párkinson es sumamente útil porque mejora el equilibrio. Como el baile del tango se basa en caminar de un lado a otro, tiene efectos positivos también sobre las personas con problemas cardiovasculares; en personas con alzhéimer estimula la concentración y la memoria, ayuda también a personas con síndrome de down, trastornos de pánico, cáncer; en lo físico mejora la postura, y en personas con depresión favorece la sensibilidad y les da un nuevo sentido a sus vidas.
El tango genera algo especial, siendo la única danza que se baila con el abrazo cerrado, abrazo contenedor, un abrazo cálido que remite interiormente a la persona que la recibe al día de su nacimiento en el que recibió el primer abrazo de una madre; todo lo emocional y lo físico que se vivenció en ese momento quedo como registro inconsciente y cada vez que el tango nos abrase esas representaciones profundas se movilizan.
Con la Tangoterapia el tango se ha trasladado de los salones de baile, estudios y academias de baile a salas de terapia y rehabilitación, a los consultorios, a los geriátricos, centros de día, en los cuales con sus movimientos se promueve la salud física y emocional, la integración social y el bienestar de las personas que manifiestan emociones favorables para su vida cotidiana. Y así se están configurando los rasgos híbridos del tango danza, de un nuevo estilo que propongo llamarlo “Tango estilo saludable”.
BIBLIOGRAFIA
CAROZZI, M. (2015). “Aquí se baila el tango”. S XXI Editores. CABA. Argentina.
DINZEL, R. (2011). “El tango, una danza”. Corregidor. CABA. Argentina
MASTROLORENZO, H. (2022). “Tango danza. El origen de la especie”. Editorial Dunkel. CABA. Argentina.
PEIDRO, R. & COMASCO, R. (2007). “Con el corazón en el Tango”. Editorial Guadal. CABA. Argentina.
QUINTAR, J. (2014). “Que saben los pitucos: pasado y presente del baile milonguero”. Mimeo-Ficha de Cátedra. Universidad de Salamanca.
QUINTAR, J. (2023). Clases “Seminario: Evolución del tango danza hasta la actualidad”. Multimedia Varios Google Drive Diplomatura de tango.
TROSSERO, F. Tangoterapia. (2006). “Una propuesta para el encuentro con uno mismo y el otro”. Ediciones Continente. CABA. Argentina.